LA HISTORIA NO ES EL PASADO, PORQUE TRANSCURRE HOY .
El Museo Itinerante del Barrio de la Refinería, las Jornadas de Cronistas e Historiadores Barriales y el Museo Virtual están declarados de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Honorable Concejo Municipal.
Personería Jurídica Otorgada por Resolución Nº325 del año 2010.
SE MUESTRAN 5 ARTICULOS POR PAGINA, Y SE PUBLICA UNO NUEVO CADA MES. Para comunicarse:
BANCO DE IMAGENES: angita1845@yahoo.com.ar

viernes, 21 de enero de 2011

SCHLAU

La historia de una ciudad puede ser también la de alguna de sus industrias.
Traspasando los límites del barrio, hacia el sur, una alta chimenea nos muestra lo que fue, alguna vez, la Cervecería Schlau. Si bien no estaba en el barrio, su presencia es constante, ya que su chimenea (bastante más baja que las de la Refinería Argentina) es una de las últimas que quedan incólumes en Rosario.
Durante mucho tiempo fue el símbolo de Schlau, cuyas cervezas fueron muy comunes y apreciadas. La simple verificación de las muchas fotos que posee el museo, nos dará por resultado ver que en las mesas de fiestas, cumpleaños y agasajos, la ovalada (o redonda) etiqueta de la cerveza Schlau estaba siempre presente. De 15 fotos observadas, vemos que esta cerveza está visible en 12 fotos. Probablemente haya sido más barata que otras cervezas populares (1).
La historia de “La Schlau” comienza en 1858, cuando Federico Pommerenke instala en Entre Ríos y Catamarca, (esquina sudoeste) una cervecería "a la alemana".
No duraría mucho en el negocio. Este empresario vende la empresa, en 1860, a Gustavo Bley, el que, a su vez, la vende en 1866 a Federico Angel.
En 1870 pasa a denominarse Cervecería Alemana, cuando un empresario industrial, Fernando Magdelín adquiere la firma, ganando un premio nacional y otro internacional por su producto. Sin embargo, los avatares económicos hacen que su dueño se encuentre en una posición socialmente comprometida, y las deudas finalmente lo llevan al suicidio. Para la época, las deudas eran una carga moral importante y más en familias alemanas de religión protestante.
En 1886, adquieren la fábrica Carlos Schlau y Federico Strasser, alemán y suizo, respectivamente. Alemanes y suizos eran los que poseían, junto a los ingleses, el “monopolio del conocimiento” de la fabricación de la cerveza, lo que hoy llamaríamos el “know-how” (saber cómo se hace). El agua del Paraná era fundamental por su ausencia de sales.
En 1893, se separan por cuestiones de dirección de la firma, y Carlos Schlau. se convierte en el solitario dueño de la vieja Cervecería Alemana.

Strasser no deja el negocio: compra la cervecería Santa Rosa, de Costa y Falcone, frente a la actual Plaza Santa Rosa, de la que tomaba el nombre.
El nuevo dueño, un piadoso luterano, cambia por el de Cervecería Strasser, y previsor, diseña e instala una fábrica de hielo, ya que la cerveza comienza a beberse fría, a diferencia de la vieja costumbre de beberla a temperatura ambiente, o sea, “caliente” como decimos hoy.
La cervecería no funcionaba bien económicamente, siendo necesarios muchos cambios de tipo técnico, y ya con el “know how” alemán no bastaba, para un público consumidor bastante más amplio que la colectividad germánica.

Los hermanos Wiedenbürg, adquieren a Strasser la cervecería, cambiándole el nombre por el de Cervecería Germania. Al comenzar la primera guerra mundial, sufrió -por motivos aparentemente políticos, aunque desconocidos- una gran reducción de sus ventas.
Por ello, más tarde la adquirió el consorcio de los Bemberg, dejando de producir cerveza y funcionando solo como fábrica de hielo durante 30 años más. Strasser, solo y arruinado, pero sin deudas (pagó religiosamente sus obligaciones) moriría en un banal accidente con su bicicleta, de la cual se cayó, en calle Rioja y Balcarce.
La cervecería de Schlau, en cambio, había adquirido un importante desarrollo, al verse restringido la oferta cervecera. Ofrecía varias marcas: Salvador, Porter, León y Rosario Especial.
Como se ve, y acompañando las profundas transformaciones económicas de la época (la aparición de un capitalismo hiperactivo, abisorbente y con tendencia al monopolio o trust) la industria cervecera cambiaba de manos con cierta rapidez.
En 1907 muere el ya anciano Carlos Schlau.
Convertida la fábrica en Sucesión de Carlos Schlau, el grupo Bemberg – ya un importante monopolio- compra a su viuda la vieja Cervecería Alemana y le pone el nombre de Cervecería Schlau. La marca estaba instalada definitivamente, y la "guerra de precios" de las cervezas quedaría resuelta por la concentraciòn monopólica, solución favorita del grupo Bemberg.
La Cervecería Germania también habbía sido adquirida e integrada a la Cervecería Quilmes.
Para evitar una marca más, se la cierra, quedando reducida a fábrica de hielo, un elemento que ya es inseparable de la cerveza.
El holding Bemberg ya es imparable en el rubro, con Quilmes, Palermo, Bieckert y Schlau como marcas de gran consumo en la ciudad, y comienzan a ser llamados “los Barones de la Cerveza”, aludiendo tanto a su carácter monopólico como a su origen alemán. Sólo la Cervecería San Carlos se resiste a ser absorbida, y desde San Carlos Sur, norte de Santa Fe, donde aún continúa sus actividades.
La técnica Bemberg es comprar, absorber, reformar, diversificar y/o vaciar las empresas de la competencia. Todo dentro de la estrategia cervecera del holding.
En 1914, la firma Cervecería Schlau construye la fábrica de calle Brown, de la que hoy sólo pueden verse algunas construcciones y la chimenea. Su arquitectura remite a construcciones germánicas del principios del siglo XIX, con almenas, y detalles aproximativos a las casas burguesas alemanas.
La denominada Barraca Germania de Francia y Brown es el “residuo fabril”, con el mismo estilo de la Schlau,  de la vieja Cervecería Germania. Ésta fue reducida a fábrica de hielo por los Bemberg, y que fue clausurada en 1928, cuando ya el hielo era relativamente barato y accesible. De todo el complejo arquitectónico "alemán" es lo único que queda.
Las construcciones se suceden, con silos para guardar el cereal, que aún pueden verse. Un ramal de vía férrea se destinó a la salida de productos.
Estatizada en los años 40, la fábrica formó parte de las empresas estatales que el peronismo controló de manera no muy eficiente, ya que en todas las cerevecerías donde se intervino, el sindicalismo tendió a suplantar a los técnicos con experiencia, suplantándolos por personas importantes del gremio, pero sin demasiados conocimentos de planificación o producción.
La empresa es devuelta a la familia Bemberg en 1959, tras el derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón. En los años 60, lanza marcas nuevas y mantiene las otras tradicionales: Pilsen Especial, Bock Especial, y barriles (chopp) de cerveza Porter y León.
Tras una decisión empresarial (2),  la cervecería Schlau cierra su producción en 1978, demoliéndose en los años 80 gran parte de su planta fabril. Ya el inmenso galpón que daba sobre las vías.
Si observamos esta breve historia, la cervecería Schlau es una especie de “muestra evolutiva” de la industria nacional.

De fábrica eminentemente artesanal, para relativamente pocos consumidores (alemanes, suizos, connoisseurs), la cerveza se volvió un producto de gran consumo. Recordemos que en 1858, inicio de la industria cervecera, la población era de 9785 habitantes.
En 1880, la población de Rosario era de unos 50.000 y en 1910, ya pasaba de 100.000. Ya no era suficiente una fábrica artesanal, y las inversiones no eran recuperadas rápidamente con las ventas, ya que era una población en crecimiento, pero muy cambiante en sus gustos. La mano de obra disponible era poca, y la cerveza obtenida, finalmente, era cara y escasa, por lo que creemos que el público optaba por el vino o la ginebra. También se producían fluctuaciones en las tecnologías. Por ejemplo, las primeras botellas eran de gres cerámico, de engorrosa fabricación, con un cierre de corcho o “a manija”, y precintos de papel plomo.
Estos envases fueron reemplazados a fines del siglo XIX por las más baratas y sencillas botellas de vidrio oscuro, de diversas formas y tamaños.
Originalmente, el “porrón” era de ¾ litro, y era una medida española de vino, a partir de los años 30, para pedir una botella de 3/4 se pedía "una cerveza" y para pedir una botella de litro, "un porrón". Las costumbres van variando, y disminuye el consumo de la cerveza en invierno, que inversamente, se dispara en verano.
La inclusión de nuevas técnicas ya no bastaba, debía acelerarse la producción manteniendo al calidad, y eso, con pocos capitales disponibles, ya no fue posible. Sólo el monstruo económico del holding Bemberg podía diversificar la producción, ofertar varias calidades y a la vez, monopolizar el ramo.
El método Bembreg, comprar, concentrar y desmantelar fábricas, para eliminar las competencias, dio resultados inimaginables para los viejos cerveceros: el monopolio cervecero, que abarataba el producto, pero fijaba los precios.
También las nuevas épocas significaron un nuevo uso del producto, que ya no se consumía en la soledad de la casa de un alemán. Se comenzó a beber en bares y en fiestas, y la breve botella cerámica se reemplazó por botellas más baratas, limpias y retornables, para beber socialmente. La botella se comenzó a compartir.
En este nuevo marco, los sencillos cerveceros alemanes no pudieron competir contra el capitalismo industrial, ambicioso y voraz.
La producción debía acompañar y aún generar las preferencias sociales, cosa que incluso moralmente, Strasser o Schlau no podían permitirse.
Su final -como empresarios y como personas- fue oscuro como esa cerveza que supieron fabricar y que, para nuestra sorpresa, se bebía… demasiado caliente para nuestro gusto.
.
(1) El párrafo ha sido corregido: ver comentarios.
Fue un error poner la cerveza Quilmes entre las cervezas, puesto que  las 15 fotos pertenecen a épocas distintas, abarcando desde 1930  1966. En ninguna las 15 fotos aparece una cerveza Quilmes, y si en 2 botellas de San Carlos.
Debieron usarse fotos contemporáneas a todas las cervezas.
(2) El párrafo ha sido corregido: ver comentarios.

El original hablaba de "arduas dificultades financieras", de acuerdo a una revista comercial (Revista Tendencias, N°3, Buenos Aires, 1991: 14).
Si bien no es un dato demasiado importante, hemos preferido el testimonio directo, puesto que la revista es una fuente poco confiable, ya que habla en forma muy genérica de la industria cervecera.
El lector Daniel y un obrero de la cervecería consultado, Jorge, coinciden que la fábrica cerró luego del pago de indemnizaciones y por una cuestión comercial, aunque "se pensaba cerrarla desde hacía mucho" según Jorge, ya que el mercado preferido por la Schlau era el porteño y bonaerense. Al parecer, la alta calidad de la cerveza y el procedimiento empleado no justificaba una fábrica individual, para un mercado relativamente pequeño como el rosarino.
Hemos preferido entonces alterar el párrafo, sin más indagación, que quedará para otro artículo sobre el cierre de las industrias del barrio.
Gracias a Daniel y Jorge, por supuesto.
Las fotos de esta página y la  historia completa pueden verse en: http://www.cerveceriaschlau.com.ar/otras_fotos.htm
Para ver la hsitoria del grupo Bemberg:

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena nota, se ve que el cariño x el barrio de ustedes es muy intimo y sobre todo rescata la ecencia de la refienria.
Felisidades.

pedro simonella dijo...

Nunc ame gusto la cerveza Shlau, soy más de la quilmes, porque a la otra la sentia aguchenta y floja, y siemroe me pareciuo cerveza para mujeres. Recuerdo que una tia le ponia naranja Cruch, y le encantaba eso,
bueno, saludos y gracias por este articulo que nos eprmite saber mas.
Pedro Simonella

Iracic dijo...

estoy haciendo una tesis sobre el barrio pichincha y necesito informacion acerca de la arquitectura de la cerveceria slclau, si me podrian facilitar algo de informacion estare muy agradecida.

Daniel dijo...

Estimados amigos:
Quiero aclarar lo que considero errores de interpretación en esta historia.

1.- Ustedes dicen:
De 15 fotos observadas, vemos que esta cerveza está visible en 12 fotos. Probablemente haya sido más barata que la Quilmes o la San Carlos, entre otras cervezas muy populares.
------------------

Quiero aclarar, que Quilmes no entraba en Rosario en esa época, las únicas marcas disponibles en la ciudad, eran Schlau, Santa Fe, Bieckert y San Carlos. Y en ese orden de preferencias por el consumidor. Es por ese motivo que usted verá en la mayoría de las fotos de la época más Schlau que ninguna otra cerveza.
No recuerdo si era más barata o no con respecto a las demás, pero quizás sí, seguramente en Rosario debe haber sido más barata ya que no se debía trasladar largas distancias lo que encarecería el producto por el costo del transporte.
En Schlau se fabricaba la cerveza según receta alemana, respetando los tiempos de fermentación y maduración de la cerveza y utilizando únicamente los 3 productos básicos y principales para una buena cerveza, Cebada, Lúpulo y Agua. Una vez alcanzado el nivel de maduración requerido se mantenía en las cubas de reposo durante aproximadamente 2 meses.
Un slogan de Schlau decía: “Bébala al pie de la cuba”. Mensaje claro para los que conocen el tema, la cerveza con el movimiento del transporte, la luz del sol y la exposición a altas temperaturas durante el viaje, degradan el producto.
Como dato final le comento que aunque Schlau y Quilmes eran del mismo dueño (Bemberg) eran totalmente independientes con respecto a la forma de elaborar el producto, ocasionalmente personal técnico de Quilmes visitaba Schlau, y cada vez que lo hacían le preguntaban a director de fábrica si los de Schlau eran los “Ricos” de Argentina, en alusión a la cantidad y calidad de la materia prima que se utilizaba en la elaboración.
-----------------------------------

2.- Ustedes dicen:
Tras arduas dificultades financieras, la cervecería Schlau cierra su producción en 1978….
------------------

También quiero aclarar esto: Schlau no cierra por dificultades financieras, todos y cada uno de sus empleados fueron: o reubicados en otras empresa del Grupo Bemberg, o se pagó la correspondiente indemnización a los que no quisieron continuar, o les tramitaron la jubilación a quienes así lo deseaban, como fue el caso de mi padre.
Schlau cierra casi de un día para el otro, con su planta a pleno funcionamiento y produccion, la decisión fue del directorio del grupo Bemberg porque ya no le convenía financieramente y estratégicamente mantener una fábrica en Rosario.
-----------------------------------

Saludos Cordiales.

Daniel Zaltron dijo...

Estimados amigos.
Regreso a esta parte del blog, porque he contactado con el Sr. Eugenio Wade quien fuera el Presidente del Directorio de Cervecería Schlau, y gracias a él y con su debida autorización pude publicar la transcripción de una disertación hecha en 2006 en el Rotary Club Rosario, donde habla sobre la historia de la cerveza y en un apartado comenta sobre la Cervecería dejando ver exactamente porqué se produjo el cierre de la fábrica.

Los invito a visitar http://www.cerveceriaschlau.com.ar/historia.htm

El artículo es imperdible y desarrollado por alguien que lo vivió desde adentro.
Además disfrutarán del nuevo diseño del sitio.

Saludos Cordiales.