A fines del siglo XIX, hubo una verdadera “fiebre” de planos urbanos.
Dado que la ciudad estaba en expansión, que había una creciente población inmigrante y sobre todo la economía aseguraba el sustento de servicios y manufacturas, Rosario comenzó a necesitar ser proyectada y descripta.

El plano más viejo de Rosario, que vemos a la izquierda, atribuido a Timoteo Guillón (tal vez Timothy Williamson), posee una cantidad aceptable de manzanas para la época, 1830.
Las últimas manzanas tal vez no hayan sido más que un remanente al circular caballos y carretas, y varias de esas manzanas ni debieron existir para ese momento. Como en cualquier pueblo. Esa es la planta de Rosario para 1830: 50 manzanas.
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Pero el resto, la "L" que va más allá de la laguna, es inventado. Es un deseo de avanzar sobre el campo con la cuadrícula de las calles y manzanas, con jardines, parques, bulevares...

Se puede obrservar que los límites del plano de Grondona y los de Carrasco ya no son los mismos, pasaron treinta años y hay un segundo nivel de ciudad: el suburbio.
Hay otros planos que directamente niegan la realidad.
Violento es el contraste de otro plano, dibujado a cuenta de unos franceses, Jean y George Hersent, hijos de Hildevert P. Hersent, propietarios de una importante empresa constructora, dedicada a la obtención concesiones portuarias y ferroviarias, a cambio de la construcción de la infraestructura. La concesión del puerto de Rosario era a 40 años.
El plano, que mostramos como encabezado de este artículo, nos interesa más por lo que no dice, que por lo dicho. Este plano, de 1902, ignora el barrio, a pesar que en otros planos el barrio mismo aparece, incluso antes de ese año.
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"Los señores Hersent et Fils y Scheider et Cie. fueron entre los muy pocos empresarios que tuvieron entonces plena confianza en el porvenir financiero de la República Argentina y del Puerto de Rosario, sus proposiciones fueron aceptadas y previa la licitación del 18 de enero del 1902, firmaban con el Ministro Argentino de Obras Públicas Dr. Emilio Civit, representante del Poder Ejecutivo, el contrato de fecha 16 de octubre de 1902 por el cual tomaban a su cargo la construcción y explotación del Puerto Comercial de la Ciudad de Rosario de acuerdo con la ley Nº 3885". (En: "Puerto de Rosario" Sociedad Anónima de Impresiones Generales G. M. D. Kraft Ltda., pág. 10)
.Solamente aparece en el lugar el Service des Eaux (Aguas Corrientes) y la Reffinerie de Sucre, afrancesado nombre para la Refinería Argentina. Es un plano donde al cartógrafo le interesa lo importante, la geografía, las vías, los caminos, la ciudad, los talleres, las fábricas, el barrio consolidado, importante, y obviamente el río y el puerto.
La ciudad, importante, masiva, con sus manzanas y calles, y hacia el norte aparece barrio Sorrento, cuya cuadrícula de calles se destaca contra un óvalo, que representa la pista de su hipódromo, inaugurado por Carlos Pellegrini ¿cómo no dibujarlo? Aunque Sorrento nada tenía que ver con el puerto…
Entre ambas “realidades” (Rosario y Sorrento) hay un gran hueco.
Faltan Refinería, Arroyito, la gran masa de manzanas y calles que comenzaba a formarse en la zona. Toda una zona incluso con gente, casas consolidadas, calles, fábricas, talleres, puerto propio, barcos, muelles, canaletas y portuarios.
Si vemos la zona en alguna postal o foto de la época, veremos que hay una realidad innegable. Quince años después, en 1920, el barrio está tan poblado que casi no hay baldíos.
Refinería, para estos técnicos, no es una forma urbana. Es una agregación, una especie de excrecencia de la Refinería. Es el lugar donde se recluta la gente y estallan las huelgas, lugar desordenado, desparejo, desprolijo, donde se explota al recién llegado y se desprecia al vecino de años.
Es el barrio obrero, el lugar que los urbanistas detestan, porque no puede ser planificado, ni ordenado ni eliminado. Una realidad incómoda.

La mirada peyorativa fue más allá de la mera burla periodística, habitual en la época: fue un acto de eliminación de la realidad. Mientras que el periodista se burla, pero no niega el hecho, el técnico lo soslaya. Esta mentalidad sin embargo dejó su huella.
Durante años, las villas miserias se vieron dibujadas con la misma pluma del delineante: barrios pobres, villas de emergencia, villas miseria… cáncer urbano, barrios bajos, bajos fondos… Varios muros se levantaron para ocultar Las Latas en 1978, en Barrio las Flores, de la vista de los extranjeros que venían de Buenos Aires. Y si hay un Shopping Alto Rosario, es que habrá tal vez un Bajo Rosario.
Cosas de la clase media.
Y como dice su refrán favorito: si hay miseria, que no se note.
2 comentarios:
exelente e interesantisimo sitio!! saludos desde entre rios! siempre me gusto mucho esa parte de la ciudad es muy pintoresca y a mis ojos es un icono de la fuerza de un pais que quiere desarrollarse mediante el trabajo. un abrazo
¿Donde podría encontrar un plano de Rosario, donde figuren las distritos censales (secciones) que se usaron en el censo de 1895 ?
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