LA HISTORIA NO ES EL PASADO, PORQUE TRANSCURRE HOY .
El Museo Itinerante del Barrio de la Refinería, las Jornadas de Cronistas e Historiadores Barriales y el Museo Virtual están declarados de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Honorable Concejo Municipal.
Personería Jurídica Otorgada por Resolución Nº325 del año 2010.
SE MUESTRAN 5 ARTICULOS POR PAGINA, Y SE PUBLICA UNO NUEVO CADA MES. Para comunicarse:
BANCO DE IMAGENES: angita1845@yahoo.com.ar

viernes, 5 de febrero de 2010

LA CASA CHORIZO

Una forma habitual de casa a principios del siglo XX era llamada casa chorizo. Esta denominación respondía a que las habitaciones estaban “atadas” unas a otras, como chorizos en una ristra.
En el barrio quedan unas doce, que se caracterizan por tener altos tapiales que cierran un patio, con las habitaciones "mirando" a una galería interior. esquemáticamente, las habitaciones están alineadas, y se comunican internamente por puertas, que forman una circulación interna pasando por las piezas. Al final suele estar la habitación mayor. Cerrando el patio, la cocina está "atravesada", dejando un corredor hacia "el fondo", donde solía haber un gallinero y estaba el baño, ya sobre el tapial divisiorio. En algunas de ellas hay un pequeño jardín que separa la habitación dle frente de la calle, impidiendo las miradas. En otras, hay una ventana que da directamente a la vereda, esa habitación se llamaba "la sala", y rara vez era usada, excepto cuando había visitas. Allí iba lo mejor de la casa.
Quedan dos o tres casas, muy humildes y de chapa, pero con el mismo criterio de distribución.
Su origen (como forma de construir) es incierto, y existen varias teorías al respecto.
Algunos arquitectos pretenden que es el resultado de modificar la casa colonial o criolla, de patio central y habitaciones periféricas, partiéndola al medio a lo largo. Así se forman dos filas de habitaciones: cada una sería una casa chorizo familiar.
Otros arquitectos le adjudican un origen aún más antiguo, el de casa “pompeyana” y “romana” que diera origen a la de patios alineados a lo largo de un eje a lo largo del terreno, la casa chorizo resultaría de la partición antes sugerida.
Para los arquitectos Ramón Gutiérrez y Patricia Méndez, "Las variantes residenciales construidas fueron por un lado las llamadas "casas chorizo" emergentes de la fragmentación de la vivienda de patio, divida en su eje por el nuevo loteo..." (ver Italianos en la Argentina, su aporte a nuestra Arquitectura, en Summa Nº 74: http://www.summamas.com/74b.htm)
Otros investigadores suponen que el origen no depende de esas manipulaciones.
Este tipo de casa ya existiría en la época colonial, aunque prevalecía el concepto de patio central, y luego un muro separó en dos casas chorizo la vieja casa virreinal.
Otros más le adjudican el modelo a la inmigración andaluza, la cual habría traído el modelo de casa con patio, y que por cuestiones de forma del terreno (que en la ciudad es escaso) derivó a la casa chorizo.
Finalmente, para otros es la inmigración italiana la que trae el modelo. éste sería una adaptación de la villa urbana o semirural italiana a los terrenos urbanos argentinos entre medianeras y por ende, más angostos.
Sería la "respuesta italiana" al lote, según esta perspectiva.
Daniel Schavelzon, arquitecto y arqueólogo porteño, (ver http://www.danielschavelzon.com.ar)en su estudio de la casa familiar porteña, deja abierto el debate sobre el origen: “si podemos suponer que hay un proceso de adición a partir de un ambiente y un zaguán lateral, este sistema sigue la medianera como apoyo de sus unidades; esto implica un estudio más profundo de la evolución de la parcela urbana, el lote, que en los inicios del siglo XIX posiblemente se institucionalice en los tradicionales 8,66 metros. ¿Cuál es la relación de ese sistema de crecimiento con la casa romana, si siquiera lo hay?, ¿acaso siquiera existía en la mente de los pobladores ese modelo como el final del crecimiento de su casa? (…) la relación entre estos tipos y la casa chorizo es también un tema abierto a consideración".
Más allá del origen, nuestro cometido es ver el porqué de esta forma de disponer las “piezas”.
Por los ejemplos del barrio, podemos ver algunas particularidades:
 PARTICULARIDADES ARQUITECTONICAS
 La mayoría no poseen “firma de autor”, por lo que fueron posiblemente construidas por albañiles o constructores empíricos. Esto no implica que la casa chorizo sea una casa exclusivamente obrera, emergente o pobre.
La habitación "promedio" es de 4,50 x 4,50 m. , con un techo bastante alto, más de 3 metros, llegando hasta 5 metros.
Techos de bovedilla (rieles y ladrillos) o de chapa con tirantes de pinotea. A veces una combinación de ambos, con cielorraso de ladrillos y alfajías y techos de chapa.
La pieza (a veces son dos) del frente suele ser, aunque no siempre, más alta que la del resto de la casa. Cuando hay dos piezas al frente se deja una prolongación cerrada de la galería, separando ambas. Es el zaguán.
La casa chorizo posee un galería a lo largo de todas las habitaciones. Hay dos tipos de galería: una, adicionada, generalmente de cubierta de chapa. Otra, alta, es la prolongación hacia el patio del techo de las piezas, formando así un alero.
En casi todas, hay un tapial que cierra la vista hacia el patio desde la calle.
Hay dos tipos de relación con la calle: directa, por medio de la fachada de la primer pieza (la sala), o dejando al frente un jardín o patio mínimo, detrás del tapial.
Aquí debajo dibujamos el plano de una casa chorizo "ideal", con patio al frente y fondo con gallinero. Aunque está basado en varias casas reales, lamentablemente algunas ya fueron demolidas. 
Trataremos de dar noción de los factores materiales que dieron por resultado una elección constructiva. Estos serían, a nuestro juicio:
CAUSAS MATERIALES
Un terreno largo y estrecho, basado en el ancho standard de 10 varas, o sea 8, 66 mts. y profundidad variable, como forma de división urbana de la tierra a partir de 1860-70, producto de la microdivisión de las lonjas.
Creemos que los materiales disponibles escasos, como ladrillos y rieles, predisponían a un uso definido y económico de los mismos: rieles de 6 metros -sin cortar, pues no habría cómo- permitían galerías de 1 metro y piezas de 4,5 metros; la cantidad de ladrillos disminuía al compartir tabiques; los tirantes de 4 metros daban para piezas de 3 metros, etcétera. Abona esta creencia el hecho que las construcciones especulativas, los conventillos, usaron este modelo en forma casi idéntica, adicionando piezas y ahorrando materiales. Las piezas de casas unifamiliares no superan las cinco en hilera. 
Las formas también se decoran. Aparece una tendencia aplicar molduras en las cornisas y rejas en las puertas de acceso, éstas casi siempre de chapa gruesa. Las decoraciones suelen ser simples.
Veremos ahora el contexto de la casa.
La disposición de las habitaciones (más que un origen profundo, muy discutible) posee una causa electiva, una razón de ser elegida. Un origen colonial o de la antigua Roma -por ejemplo- es para nosotros "escasamente consciente". Hay para nosotros causas socioeconómicas, que condicionaron las elecciones constructivas. Veamos algunas de éstas según nuestra opinión:
CAUSAS SOCIOECONOMICAS
El modelo económico capitalista influenciaba: las mejoras de la familia eran graduales, basadas en el trabajo, primero a destajo, luego asalariado en forma esporádica o cuentapropistas. El progreso es materialmente representable.
Se suponía que el trabajo era una esperanza, un devenir. Como decía el diario Juan Alsina, en su folleto "El Obrero en la Argentina" de 1905: "el obrero tiene que rechazar la ilusión del cambio rápido de fortuna (...) y del bienestar logrado sin esfuerzo". Compárese con los capitalistas como Tornquist o Arijón, que crearon sus fortunas en pocos años... sólo la gente de dinero podía hacer "un rápido cambio de fortuna", en base a la política o la agenda. El obrero no.
Luego del empleo duro y precario devino un deseo de estabilidad, con un trabajo normalizado, o bien un trabajo estatal, en general ferroviario. Hay una noción de "progreso esperado" por parte de las clases populares.
Con el inicio de la industrialización y la urbanización progresiva, vino el desarrollo de una clase media; los hijos debían ser planificados, y con ellos la casa. La casa chorizo permitía agregar de a una las habitaciones a medida que llegaban los niños. Al limitarse luego la cantidad de hijos por decisión familiar, hacia los años 50 se cambió el modelo por el de “casa cajón”, la habitual vivienda de dos dormitorios, con un baño entre ambos. Fue el fin de la casa chorizo, cambiada por otra controlada, rigurosa, con un "final previsto".
Una familia con fuerte presencia paterna o al menos de la autoridad familiar (madre o padre) que puede pasar por todas las habitaciones, hasta llegar a la propia, ubicada generalmente al fondo de toda la serie de piezas. En esto se repite la idea de autoridad omnisciente, que va desde la policía hasta los políticos, doctores, militares, etcétera, todos paternalistas y poderosos.
Fuerte desvinculación doméstica de lo público con lo privado, que queda “detrás del tapial”. Esto implica un abroquelamiento de lo privado. Las puertas de acceso desde la calle son siempre ciegas, angostas, y se reducen las ventanas a la calle, cubriéndolas con cortinas, postigos, y celosías, muchas veces con todos ellos. El jardincito de algunas casas distancia aún más la vivienda de la calle. Aclaremos que no implica una falta de vida pública, sino límites definidos a la interacción de las  esferas: doméstica y comunitaria.
Aparece la noción de “casa limpia” o “higiénica”, dando importancia a la ventilación y la ubicación de baños y cocina, de acuerdo al higienismo de la época. Los servicios –la cocina y el "excusado"- están con frecuencia alejados de las habitaciones, esto obliga a usar los locales de forma algo programada. Ir al "excusado, al baño, está regulado por la incomodidad de la lejanía.
Las molduras, decoraciones y rejas le dan una individualidad precisa e irrepetible a la casa. Es la “casa de la Familia Tal" o “lo de los Fulano”, "la casita de rejas verdes" o "la del tapial rosa".
Aparecen jerarquías de uso. Por ejemplo, en algunas casas que presentan salas al frente, se reservaba una para lo mejor del menaje, “la sala”. Esto trasluce que hay cosas “mejores” y “peores” en los bienes de la familia, y que pude haber cierta vinculación social a través de ellos. Surge una “imagen” de la familia mediatizada por los objetos, que puede ser presentada ante los demás. La habitación de los padres (a veces) suele ser la más cercana a la cocina, a fin de controlar lo que allí se hace (economato). A veces es la cocina misma la que "ejerce el control", mediante un comedor que sirve de hall común.
La casa chorizo - como hipótesis- es el resultado material de elecciones voluntarias, basadas en las formas culturales de las familias y constructores. Sobre todo es resultado de un contexto social, económico y familiar que hacen de la casa chorizo no una simple adaptación a los formatos urbanísticos o de modelos europeos, sino también un modo de vida. Que poco o nada en común tenía con la vida colonial, o de la Pompeya italiana.
Tampoco creemos que esta forma sea la única adoptada de vivenda unifamiliar. Otros formatos eran el "departamento" o "casa de pasillo", y las más complejas que aunaban un comercio o industria, junto con la vivienda del dueño.
Luego están los formatos mixtos, numéricamente los más abundantes. Todas estas formas fueron (y son ) válidas como maneras de apropiarse del espacio para desarrollar la vida familiar y comunitaria.
No son necesariamente "modelos" heredados de lejanas épocas.Lo que sí puede ser considerado un modelo cultural “heredado” son el conjunto de valores europeo: la familia nuclear, la necesidad de resguardar y aún aislar férreamente lo privado de lo público –el barrio, "el que dirán", las peleas, los chismes-, la forma de esa familia y sus jerarquías internas, su crecimiento, el ingreso del dinero regular como “desiderátum”, etcétera.
Más allá de orígenes oscuros, la casa chorizo fue una elección motivada por el contexto económico y social.
La gente eligió esa forma de casa, no desde un modelo “académico”, sino como un producto. Un objeto útil, material y simbólicamente representativo de su forma de vida, y sobre todo económicamente viable.
O sea: tal vez los vecinos no disponían de otras opciones, y construían simplemente…lo que les era útil, necesario y posible. Como ahora.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Casas chorizo, son lo más. El icono de una Argentina perdida...

Ana O dijo...

Muy interesante la nota. Siempre qquise tener una casa chorizo y jamas me imagine sus significados sociales y familiares e historia. Gracias!