LA HISTORIA NO ES EL PASADO, PORQUE TRANSCURRE HOY .
El Museo Itinerante del Barrio de la Refinería, las Jornadas de Cronistas e Historiadores Barriales y el Museo Virtual están declarados de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Honorable Concejo Municipal.
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miércoles, 10 de febrero de 2010

LA CASA QUE ES Y QUE NO FUE

El Museo obtuvo hace algunos años la copia del plano de una casa de calle Vélez Sársfield.
Yendo a las oficinas municipales pudo accederse a otra copia del original en tela, ya desaparecido. La propiedad estaba a nombre de Domingo Rezoagli, y aún es de la familia. Todos los Rezoagli – Resuagli o Rezzoagli - del barrio Refinería eran parientes, y provenían del mismo pueblo de Italia, Torio, limite con Liguria y Emilia Romana, lo mismo que los Negri, otra familia tradicional del barrio, con la que formaron algunos matrimonios. Según una entrevista realizada a Antonio Negri, vecino de calle Vélez Sársfiueld, el apellido proviene de Resuaglio, un pueblo cercano a Torio, de donde se supone proviene la familia original, que luego se mudó lentamente de localidad por sucesivos casamientos con los Negri.
En Migraciones alguien les robó a algunos una “z”, y se dividieron como propietarios. Los Rezzoagli poseyeron varias propiedades. Varias propedades de calle Iriondo estaban a nombre de esta familia, ocupando casi toda la manzana. Uno de ellos fue farmacéutico, en calle Iriondo. Luis Rezzoagli tenía una propiedad en calle Gorriti, y Domingo otra en Vélez Sársfield.
Tal vez Domingo no sabía leer, por lo que el plano está firmado por Antonio, quizás su hijo.
Esta casa, cuyo proyecto está firmado por Francisco Scubla, es de 1912 y estaba pensada para un lote de 10 metros de frente por 20 de largo.
El constructor firmó por él, sin representante técnico. Llama la atención su logotipo, un hexágono que reproducimos al lado.
La casa corresponde, de acuerdo a la documentación, a la ubicada en calle Vélez Sársfield 231.
la casa de al lado, posee un letrero JR, similar al LR de calle Gorritoi, seguramente ambas fueron propiedad de integrantes de la familia Rezzoagli o Rezoagli.
Pero volvamos al plano. 
La disposición de las habitaciones es clásica: Sala y estudio al frente, tres habitaciones en hilera, comunicadas por dentro, con salida individual al patio. Sobre la medianera este, la cocina, aislada del resto de la casa. El rincón que queda entre la última pieza y el tapial del fondo fue utilizado para poner una ducha y el inodoro o W.C.
Este tipo de disposición era habitual, pero “extraña” para nosotros.
No posee comedor, por lo que tal vez alguna de las habitaciones lo era. O tal vez la sala se utilizaba para ello.
Para ir de una habitación a la otra, debe pasarse por la intimidad del que ocupa una de ellas. Ni hablar de ir al baño sin mojarse cuando llueve. Por ello, en el menaje había jarras, palanganas y tazas de noche que, ocultas debajo de la cama, servían para las necesidades nocturnas.
Scubla dibujó hasta el pozo absorbente o “pozo negro” de 1,20 m. de diámetro, donde iba a parar las aguas servidas. No es un aljibe, porque hibiese debidoe star en el patio, lejos de las "aguas negras".
La fachada es neoclásica, afrancesada, muy al estilo de las casas del centro.
A la puerta central, ennoblecida por un pórtico y dos plafones con laureles, Scubla la imaginaba rematada con un florón. Guirnaldas de laureles encuadraban las ventanas de las salas del frente y pequeñas ménsulas le daban terminación a las cornisas.
Toda la fachada está decorada con líneas hendidas o “buñas” que le dan, lejanamente, a la casa un aspecto de “construida con piedras”.
Todo inútilmente. Una lástima, pero la casa no se hizo.
En su lugar, hay una casa idéntica distribución, pero mucho más simple.
Se eliminaron las guirnaldas y en su lugar sobrios moldurones, como cejas, protegen las ventanas. El pórtico de entrada ha quedado, pero sin los llamativos plafones.
Del interior, y por una foto aérea, podemos ver que se ha mantenido la disposición lineal, el “chorizo” de habitaciones.
La cocina se ubicó en el rincón de la medianera y el tapial del fondo. Se ha hecho una subdivisión, y la casa posee ahora más de una entrada. Una de las ventanas se ha tapiado recientemente, tal vez para poder instalar allí un negocio.
¿Por qué no se habrá construido la casa, tal cual está en el plano de 1912?
Una de las causas es probablemente económica; el costo de las decoraciones tal vez se haya visto como superfluo, limitándose a una fachada simple, con las líneas o buñas decorativas y las cornisas y barandas de la terraza apenas decoradas.
Pero podemos extraer de este caso una enseñanza interesante.
No siempre los documentos dicen la verdad.
La creencia habitual es que los papeles antiguos son verdades incontrastables, realidades que lo son por el simple hecho de ser viejas.
En este caso, el documento no es falso, simplemente no se ajusta a la realidad.
Esto nos hace reflexionar si los objetos del museo no poseen a veces esa cualidad, la de simplemente ser un pasaje a la investigación y no tanto a una poco humilde “verdad absoluta”.
La adoración de los papeles viejos, por el simple hecho de ser tales (papeles y viejos) no necesariamente lleva a “descubrir” hechos reales.
Antes bien, el análisis de los mismos nos lleva a su crítica, o sea, a la Historia.
Otro comportamiento es simplemente nostalgia. Y ese es un camino diferente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

el abuelo de mi mama vivia en la calle gorriti su nombre era antonio rezzoagli