LA HISTORIA NO ES EL PASADO, PORQUE TRANSCURRE HOY .
El Museo Itinerante del Barrio de la Refinería, las Jornadas de Cronistas e Historiadores Barriales y el Museo Virtual están declarados de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Honorable Concejo Municipal.
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domingo, 9 de agosto de 2009

EL BARRIO DE LA GINEBRA

La Refinería Argentina poseía un grave problema a inicios del siglo XX.
Su producción de azúcar no siempre estaba acorde con la demanda. A veces, la produccion superaba lo que el mercado necesitaba, y la industria moderna que se suponía que era, simplemente producía más azúcar, que no se podía vender.
Por ello la misma materia prima suministraba otras mercaderías, para otras industrias.
La destilación controlada de la caña de azúcar o sus derivados producía diferentes tipos de alcohol. Algunos se producían mediante la destilación de la caña en grandes alambiques, en otra, la melaza producía otro tipo de producto: la ginebra, o en realidad, el llamado aguardiente. La fermentación del jugo y su destilación posterior producía alcoholes que, refinados, eran una bebida común, las “bebidas espirituosas”.
La Refinería empezó a rodearse de fábricas subsidiarias, dependientes de su materia prima o en realidad de la melaza, que era un residuo. No sabemos aún la real vinculación, aunque suponemos que se tratarían como proveedores.
Las más conocidas eran de apellidos alemanes.
Vecino de la fábrica era un alemán llamado Emilio Schiffner, donante de los terrenos del actual teatro El Círculo y dueño del diario La República. Vinculado con la alta sociedad rosarina, era un empresario “moderno”. Esta característica no impidió que Schiffner (editor) echara al autor Florencio Sánchez de su periódico: Sánchez era empleado del alemán, por causa del famoso manifiesto libertario del literato, con motivo de la huelga de 1904 (para ver más datos, ir a
http://museorefineria.blogspot.com/2009/07/la-primera-victima.html).
La misma Refinería estaba en terrenos comprados a Hermann (o Hernán) Schlieper, que se asoció en 1887 con Ernesto Tornquist para comenzar con la fábrica de azúcar. Schlieper le había comprado por unos 25 mil pesos los terrenos a José Arijón, y se los vendió a la Refinería por 114 mil, o sea con un 300% de ganancia ¿era un buen socio?
Con el tiempo, se fabricará aguardiente de esa marca, Schlieper, en una fábrica al norte de la Refinería, pero girando bajo el nombre de Ricardo Schlieper.
Sus productos, aguardiente en porrones de barro, y más tarde alcohol medicinal, utilizaba la materia prima de la caña de azúcar. Un viejo plano de 1890 que posee el museo describe la zona, y hacia el norte puede verse una “fábrica de ginebra”. En la foto de arriba a la derecha damos una aproximaciòn de la fábrica de ginebra, imagen aérea fechada cerca de 1935.
La “ginebra” – en realidad el aguardiente- era una de las bebidas predilectas de los criollos, aún más que el vino. Los italianos consumieron la grappa, y los españoles se volcaron, en general, a consumir vino tinto, más acorde a sus costumbres de país con regiones áridas.
El logotipo de Schlieper y Compañía era una abeja, que aun puede verse en un viejo cartel de la Peatonal Córdoba. El museo posee varias botellas de vidrio de este alcohol, marrones y verdes, que tienen el logotipo, y semejan una cantimplora, con sus correajes. Se hallaron enterradas en la zona de la Refinería.
Otras fábricas de ginebra estarán rodeando la Refinería: la de Emilio Schiffner, casi al lado, con inmensos galpones, pues este empresario se dedicaba a la venta de maderas, y la fábrica de Ginegra de Herwig, famosa por sus vinos y aperitivos. Un cartel de esta firma puede verse en la cortada Arenales, muy oxidado, sobre el bar que actualmente funciona donde estaba un almacén. OTra fábrica de "espirituosos", la licorería de Wildemberg también poblaba la zona. Ya un poco más al sur, la destilería de Altgel sumaba su producción al sector, que se empalmaba con los muelles más lejanos de Davis y Coffin. Más tarde, se sumará la fabrica de alcoholes Soler, dependiente de la Azucarera y Alcoholera Soler S.A. , de Tucumán. Unos tanques de creosota (un cancerígeno producto de la destilación de maderas) con el logo representando un sol naciente, permanecieron hasta los años 90, donde hoy está la llamada Plaza del Mercosur. En 1988 la empresa Soler quebró, y en 2006 fue llevada a remate.
El sector aledaño a los terrenos de la fábrica, hacia el cierre de la Refinería (década del 30), quedó finalmente con una serie de industrias - satélite, que aprovechaban la producción ( o el consumo) de la gran Refinería, fabricando no sólo aguardiente, sino bolsas de tela, sogas, alimentos, piezas de madera o de metal. También bares, almacenes y conventillos abastecían a los obreros. Y pequeños talleres comenzaron a funcionar, dando al barrio una imagen industrial, aunque no demasiado apreciada por el resto de la ciudad, que aparentemente se pensaba a sì misma como comercial, de clase media y no precisamente fabril y proletaria.
Con el cierre, en 1931, toda la producción barrial debiò reformularse, subsistiendo de otro modo, forzadamente, hasta la llegada de la Maltería. El barrio había quedado conformado definitivamente hasta inicios del siglo XXI como un sector obrero, trabajador, "muscular".
Es interesante remarcar, de todas maneras, que la Refinería no era un simple edificio donde se fabricaba azúcar para vender, una terminal de producción. Fábricas como Repetto y Sforza, la carbonera Wilson, la fábrica textil Remonda y Monserrat, la Algodonera Argentina, y la fábrica de Ballesteros Hermanos fueron de las más importantes. La Refinería atrajo numerosos negocios menores, abasteciéndola de terrenos, tela, soga, hilos, bolsas, herramientas de mano, obreros.
Fue un negocio que transformó profundamente la zona norte, promoviendo un polo industrial importante, y también dándole al sector una impronta particular. No creemos que esto haya sido voluntario por parte de Tornquist; éste aprovechó y transformo la realidad según sus intereses y negocios, pero su accionar activó un mecanismo económico duradero en sus consecuancias.
Esta condición llevó a especulaciones, negociados y formas urbanas más acordes a los intereses privados que a los de los rosarinos cuando funcionó la efinería, y el abandono y la segragación cuando dejó de funcionar. En los años 40, el desempleo en el barrio era abrumador. Siguiendo la tradición (o aprovechando la maquinaria) se intentó tentar al gobierno de Santa Fe para que iniciara la producción de... alcohol en el viejo edificio. Luego vendría la Maltería Argentina, Safac, pero ya no sería lo mismo. El barrio perduró, aunque aislado, justamente porque ya era barrio de la ciudad, con sus servicios, sus transportes y sus comercios.
Finalizado el aislamiento del sector con las reformas de los años 90, todo el territorio antes fabril se vio como una expansión del centro, olvidado su rol de "fábrica". Ya nadie recuerda la ginebra Schlieper, el alcohol Soler, el viejo almacén, el antiguo bar, la fábrica de bolsas.
Pero esta historia de fábricas que se van acoplando para obtener ganancias siderales -o no- , en terrenos comprados por poco y vendidos por mucho, no es nueva.
Al contrario, es muy vieja, aunque otras más actuales no sean tan “dulces” como la historia de la Refinería Argentina. Hoy los terrenos de la Refinería valen millones de dólares, que poseen, como siempre, unos pocos. Y encima, hoy la ginebra es cara.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

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Hola! Yo tengo tres botellas de Schlieper & Cia, son iguales que la foto pero limpias y vacias, son verdes, tienen algun valor.????

LA COMISION DEL MUSEO dijo...

Hola! Este tipo de material tiene valor sobre todo historico. Son históricamente importantes porque fue una producción local, y su diseño es casi único, con su forma de caramañola. Lamentablemente siempre llegan sin etiquetas, y esto reduce la cantidad de informaciòn disponible sobre el producto (alcohol).

Si es por tema precios, la verdad es que no tenemos demasiada idea acerca de las cotizaciones de estas botellas, que ya es asunto de coleccionistas.

Gracias por visitar el sitio!
Museo.