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jueves, 11 de noviembre de 2010

RECORDANDO LA REVISTA ALUMNI, POR EDGARDO "TITIN" PLATANIA

Uno de los lugares donde el ingenio popular es más frecuente es la cancha de fútbol.
Para la cancha se inventaron miles de bromas, chistes, artefactos, refranes y cantos para el consumo del sufrido hincha.
Los pregones eran gritados a voz en cuello, por vendedores que comerciaban casi de todo: bebidas, café, golosinas, juguetes...
Entre los pregones más recordados están:

"Praliné recién laborado. Para llevar al estadio."
"A la frula, muchachos, a la frula"
"Cinco numeritos 100, la radio, la pelota o los 10.000"
"A la visera, a la visera. La visera para el sol"

Uno de los pregones correspondía a un juguetito pornográfico. Dos muñequitos con camisetas de fútbol mantenían relaciones sexuales, siendo el "activo" el hincha de club cuyo estadio se jugaba el partido y el "pasivo" su rival. El pregón era extraño: "50 la tajada e´ sándia" y el vendedor hacía un movimento con las manos, "activando" el juguetito.
Vamos a hablar de una revista que se repartía en la cancha, y que era algo más que una simple revista dominical.
Transmitía "en directo" los resultados de los partidos de AFA, sin decir una sola palabra...
En el estadio había un tablero con claves alfanuméricas. Era de chapa, y de él colgaban números y cifras.
Un problema del hincha es saber cómo les fue a los otros equipos, sobre todo cuando la suerte del cuadro propio depende de ajenos resultados.  Para eso estaba el tablero.
A Roberto Traversa, fundador de la revista porteña Alumni, se le ocurrió colocar un soporte gigante de chapa negra, de donde colgaban carteles bien visibles, con letras y números. Corría el año 1932, y el fútbol ya era profesional, aunque la revista llevaba el nombre de un viejo club amateur.
Alumni era una revista modesta, de pocas páginas y tapa a dos colores. En ella se comentaban los partidos, la perfomance de los equipos y el comportamiento de jugadores de las distintas divisiones de la AFA.
Para ganar más dinero, o asegurarse la venta de la revistita, se colocó el tablero que "cantaba" los goles.
En la cancha de Rosario Central ese tablero negro estaba en el ángulo noroeste.La idea era simple: darle a cada equipo de la AFA una letra. Por ejemplo, si Boca Juniors era la E y River la J, el cartel decía E: 1 – J: 0. Boca le ganaba 1 a 0 a River. En el tablero de arriba, la única foto que hallamos de un "sistema Alumni", vemos que hay chapas que no se han puesto, porque  los operadores están recibiendo novedades.
La clave no se sabía en la cancha, y cambiaba cada domingo, para saberla había que comprar la revista.
El pregón era un clásico: “La clave Alumni, la clave”. En Buenos Aires, el pregón era "¡Alumni con la clave, Alumni con la clave!".
Claro, al comprar la revista ya se sabían los resultados, y para que no se “desparramara” la novedad, se retiraban rápidamente los números, volviéndoselos a colocar ante cada gol efectuado.
Aquí al lado vemos la clave: Rosario Central es la Y  para ese domingo, y Newell´s la U.
En sus mejores días, el cartel se había complejizado considerablemente, con colores y chapas alternativas que se superponían unas a otras, indicando autor del gol, expulsados, goles errados y penales, cada una con su código, cantidad y color. Dado que el tablero era de superficie limitada, las chapas se superponían, cambiando rápidamente para dejar ver los resultados. Lógicamente, comprada la revista con la clave, el hincha se veía rodeado por cien personas que querían leerle, por sobre el hombro, el oculto jeroglífico en posesión del lector.

Si bien es una anécdota, es interesante ver como este sistema –algo parecido a un telégrafo- necesitaba de una coordinación importante.
Un telefonista accedía al dato, y a pura memoria subía heroicamente al cartel, allí cambiaba la chapa.
Cada vez que Central hacía un gol, por ejemplo, pasaba el dato a Buenos Aires. Una red de telefonistas-gimnastas estaba en contacto permanentemente, por dos horas. Un operador on-line, en cada estadio, era inevitable. Los teléfonos, a dínamo y ficha, eran ideales para eso, pero se necesitaba una atención constante. Podían hacerse dos goles con pocos segundos de diferencia, y eso complicaba todo. La experiencia del operador era fundamental.
El sistema pervivió hasta los años 60, ya que la llegada del receptor portátil de radio (la Ranser y la Spica, con audífono) volvió inútil el sistema, reducido en el último tiempo a lo meramente decorativo. En Buenos Aires incluso el dato de Alumni se pasaba por la radio, según se comenta.
A pesar de la decadencia, un pico de ventas fue en 1964, cuando se produjo un problema económico entre la AFA y las emisoras radiales.
Sin datos, el hincha compró masivamente la revista nuevamente, y como nunca. Fue un récoprd de Alumni, triplicando su venta habitual.
 
Alumni y su tablero fueron resultado de una época intermedia, con una tecnología incipiente.
El producto era primitivo, y se recurrió a una opción bien argentina: en vez de cambiar de sistema, se decidió perfeccionar el primitivo al infinito, lo que impidió algo mejor para la revista Alumni como emprendimiento económico.
La radio, y luego el Autotrol serían una alternativa mejor, o sea se privilegió trasladar el dato al hincha directamente, sin subterfugios ni aparatos burdos.
Alumni hubiera debido adquirir una emisora de radio y no agregar más carteles, para poder progresar y así subsistir. Pero la pobre revistita dominical no tuvo alternativa dadas las decisiones tomadas, y en 1968 dejó de aparecer.
La radio, la TV, y luego los sistemas complejos de coaxil y satélite, volvieron obsoleta una forma simple que, en última instancia, era de los años 30 y 40. Los carteles de chapa, tan ansiados por el hincha, se oxidaron y desaparecieron.
Había llegado la era de las comunicaciones rápidas.

3 comentarios:

francisco dijo...

El tavlero desapareció en las reformas del Mundial 78.
Era de fierros T y las chapas se colgaban desde atras.
En la fotito se ve bastante.

rafael albrizzi dijo...

Recuerdo ese tablero, era de hierros, y el hombre pasaba por atrás, cambiando los chapones y tambien me acuerdo que la gente trataba de adivinar cuál era el resultado porque se "corría" la "bola" que X era boca, o N era river, y habia rumores en el estadio y la verdad es que nucna pa pegabamos con el chisme siemrpe era otra cosa lo que pazaba en buenos aires
y bueno me acuerdo tambien que esas chapas estubieron mucho tiempo tiradas en uno de los fozos como parabalanchas o algo asi eran chicas como de un metro de lado y no eran chapas sino maderas pintadas para alibianarlas
una ves el tablerista se equivoco fiero con el resultado de central veles, lo puso alrreves y le tiraorn de todo al pobre tipo auqnue loe stabamos mirando todos al aprtido bubueno salds, es muy lindo ver estas cosas de antes yo tengo 54 años y recuerdo muy bien la rebista alumni
rafael albrizzi

edgardo dijo...

hola me llamo Edgardo y hablar del alumni es llevar mis recuerdos a mi infancia,donde mi viejo me llevaba a la cancha de Huracan,y el cafecito servido en vasitos de carton al igual que la coca cuando hacia calor eran cosas infaltables,y por supuesto la revista el Alumni,y hoy cuando tanto tiempo pasó y veo que sobre las paredes donde se colocaban las chapas con los resultados,no tuvieron mejor idea que darle una mano de revoque,(si por lo menos hubieran dejado como recuerdo,las chapas puestas )que lindo motivo sería para los mas chicos ,que al verlas le preguntaran a los mayores,y ellos poder explicarles que tambien se vivio una epoca SIN RADIOS PORTATILES !!!.cuantos recuerdos....un abrazo,