LA HISTORIA NO ES EL PASADO, PORQUE TRANSCURRE HOY .
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miércoles, 16 de febrero de 2011

LA FIESTA INOLVIDABLE

Las intenciones suelen ser invisibles a los ojos, cuando vemos una fotografía.
A veces, resulta imposible poder detectar el porqué una foto fue tomada, y la gente a veces realiza acciones que, a partir de la fotografía, resulta muy difícil establecer.
Tomemos el caso de esta foto.
Representa –evidentemente- una fiesta, realizada en el hall de un cine. Debió ser algo importante, tal vez, porque se convocó a un fotógrafo profesional para registrar el alegre momento. ¿una despedida, un año nuevo? Quizás.
La cartelera indica que es de 1930 o 1931, ya que las películas Del Mismo Barro, Rapsodia Húngara, El Diablo Blanco y Cascarrabias son todas películas estrenadas en 1930. Igualmente podemos decir que es en una época cálida, ya que la ropa indica primavera o inicios del verano, reforzando la hipótesis de una fiesta laboral de Año Nuevo. No hay más datos.
En la foto aparecen sólo hombres.  Varios de ellos ya maduros, otros muy jóvenes, tanto que uno es un niño de unos 12 o 13 años. Están en actitudes festivas, brindando. Dos parecen hermanos, dados los rasgos faciales, muy parecidos, pero esto no es verificable, y uno de ellos, de guardapolvo, podría ser empleado del cine (que no sabemos cuál fue). La fiesta ya casi ha concluido y el fotógrafo entró en acción: restos de asado, torta, y botellas vacías han quedado en los tablones apoyados en rústicos caballetes.
Lo que es interesante es la actitud de varios de los comensales, haciendo morisquetas, en actitudes que se presumen graciosas.
Uno ha tomado un trozo de asado, y hace como si lo estuviera fumando, mientras bebe del pico de la botella. Otro, hace lo mismo con un par de chorizos. Varios toman las botellas, para brindar, mientras que otros lo hacen con su vaso. Pero esto no debe engañarnos acerca del carácter de las personas de la fiesta. De 22 personas, sólo 7 están en actitud “graciosa”. El resto, sonríe, o sencillamente mira a la cámara.
Lo que nos importa aquí es el porqué de estas actitudes graciosas, y no el motivo de la fiesta, por otro lado inaccesible en base a la imagen y en el fondo, para nosotros algo relativamente importante.
Una cuestión más interesante, en cambio, es la manipulación de los alimentos, o sea: tocarlos con la mano.
Sabemos que esto es algo tabú –si se permite el término- en la vida cotidiana. Hay mandatos especificos:

1- No se juega con la comida. 
2- No se toma del pico de la botella.

Esto suelen decirnos nuestros padres, ya desde niños. Jugar con comida es contaminarla, tomar del pico es de borrachos. Usar cubiertos y vasos es lo correcto.
Precisamente, infringir este mandato es lo que se están haciendo 7 personas en el hall del cine, una noche cálida de 1930.  Debemos ver que sacarse una foto implica congelar un momento, fijarlo, definirlo para siempre. Los comensales forman parte de ese momento y eligen como ubicarse en él. La foto, entonces, podría considerarse un "monumento" referido a un instante conceptualmente tan memorable como una batalla, un accidente o un nacimiento.
La actitud de los “transgresores”, por lo tanto, sería pasar a la historia como los que alteran lo preconcebido y lo prohibido.

Tenemos varios testimonos acerca de los porqué de estas bromas. Algunos dicen que es para que quede como una anédocta alegre, feliz.  Otros argumentan que "uno es así", y que la foto debe mostrar que se posee un carácter alegre o desenfadado. Otros también dicen que la foto es para reirse cada vez que uno la mire, los hijos y los nietos. O sea, habría una elección de cómo quedar en al foto, que pareciera trascendental, para ser legada. Entonces, aquí seria un legado extraordinario. Incluso el mero hecho de hacer una fiesta en el hall de un cine es, de por sí, una excepción a lo habitual… porque al cine, ¿no se va a hacer otras cosas, como ver cine?.
Culturalmente, sociológicamente, podríamos decir que hay una intención expresa de transgredir, pero sólo en ese momento único e irrepetible. Sólo allí, en ese evento histórico. 
Al momento de la foto, la comida ha dejado de serlo, para convertirse en un signo diferente. Eso ya no se comerá, porque fue tocado, manipulado, manoseado.
Terminada la cena, la comida no se toca más, y como en la canción Fiesta, de Juan Manuel Serrat, acabada la ceremonia, todo vuelve a ser como antes.
El tabú de la comida se mantiene, porque el contraste con lo hecho al sacarse la foto sigue vigente: por eso precisamente se lo trasgrede.
Podemos hipotetizar que este tipo de bromas fotográficas con la comida sólo seda con la comida ya acabada, y no se tomaría el asado para jugar cuando ya está listo para ser consumido. Con la cerveza no habría un problema similar, puesto que la botella puede ser bebida, pero habría que pensar si se puede compartir una vez "manoseada".
¿Srá que la estructura del comportamiento pasa por transgredir el mandato de "no tocar la comida", sólo cuando ésta ya dejó de serlo?

Hay actitudes que naturalizamos: siempre hay alguien “haciéndose el vivo”. Pero creemos que las fotos son más que lo que aparece en el “fenómeno” evidente.
Las intenciones subyacen escondidas, y la mirada “a lo Sherlock” son sólo el punto de partida, y nuestra intención es ir más allá de la marca de la cerveza que se bebió.
Los transgresores, al día siguiente seguiran siendo personas comunes y corrientes, rosarinos sacándose otras fotos, y bebiendo nuevamente.
de la botella en esas fiestas para recordar.

Creemos que esa naturalización debe ser puesta en reflexión.

Lo "natural" no es algo que se trae de nacimento, sino que es una pauta impuesta y asimilada desde la cultura. es la cultura lo que "naturaliza" las conductas, al generar comprtameintos que mucha gente adopta como propios.
Hacerse el gracioso con la comida es algo casi habitual, ya que hay muchas fotos de este tenor, y no nos resulta demasiado extraño que alguien aparezca con comida usada a manera de juguete, en una fiesta de despedida.
Pero esto no significa una trasgresión, sino seguir pautas preestablecidas: se puede fumar un chorizo, pero sólo para la foto.

2 comentarios:

Carlos Barese (arroyito) dijo...

Que buen analisis.
Un hallazgo la foto, y la investigacion es meritoria. Me ha dejado con la c¡bca abierta, corro a ver las fotos viejas que tengo a ver si hay gente fumando chorisos!!!!!!!!!!!!!!!!
Felicitacions!!!!

Anónimo dijo...

La foto es espectacular.
Muy buen detalle, y las actitudes son fellinescas.
Un hallasgo.